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El comedor es un espacio de encuentro. La iluminación debe organizar el plano de la mesa y acompañar la experiencia sin competir con ella. Como en el living, puede pensarse en tres capas: iluminación ambiente, puntual y decorativa.
Ambiente
La luz ambiente integra el comedor al resto del espacio y evita que el entorno quede en penumbra. Puede resolverse con luminarias de techo, apliques o luz indirecta sobre muros. Las temperaturas de color cálidas, entre 2700 y 3000K, refuerzan la calidez del momento.

Puntual
La iluminación puntual se concentra en la mesa. Una o varias luminarias colgantes, centradas y a la altura adecuada —entre 65 y 80 cm del plano de la mesa— definen el área y concentran la luz donde se necesita. La elección de la luminaria aquí tiene peso: es la que más se ve y la que más define el carácter del espacio.

Decorativa
La iluminación decorativa equilibra el conjunto. Apliques o luz rasante sobre muros compensan los contrastes entre la mesa iluminada y el fondo, y aportan profundidad al espacio.
