La cocina es un espacio de trabajo, pero también de encuentro. La iluminación debe ser funcional sin perder calidez. Puede pensarse en dos capas principales: iluminación ambiente e iluminación puntual.

Ambiente

La luz ambiente debe ser uniforme y suficiente para moverse con seguridad. Plafones, luminarias colgantes o apliques —considerando la altura para no interferir con la circulación— permiten resolver esta base. Las temperaturas de color neutras, entre 3000 y 4000K, mejoran la percepción de los materiales y los alimentos.

Iluminación ambiente — Cocina

Masterline colgante

Puntual

La iluminación puntual es esencial sobre mesadas, anafes, barras y zonas de preparación. Luminarias lineales o colgantes bajo alacenas aportan precisión y evitan sombras proyectadas por el cuerpo del usuario.

Iluminación puntual — Cocina

Cavia colgante